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Perros de caza, perros de casa

Muchos perros pasan su vida enjaulados o atados a una cadena y sin ningún tipo de protección ante las inclemencias del clima. Como si no fuera ya poco maltrato el vivir encerrados o encadenados a un mínimo espacio, deben sobrevivir al frío o al calor, los infortunios y, a veces, el hambre. La correa les impide cubrir sus necesidades más básicas y les aísla, impidiendo que convivan con otros animales de su especie, tal y como les corresponde por naturaleza, y así quedan atrapados en la soledad, la tristeza y la intemperie. Hoy en día, desgraciadamente, ocurre con mucha frecuencia, sobre todo en zonas rurales. Estamos mal acostumbrados a ver esta situación como algo normal.

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Los bracos, los galgos, los podencos, y en general, todos los perros considerados razas utilizadas para la caza son los animales que más sufren el abandono, después de ser utilizados para la caza, y cuando ya no sirven, son abandonados a su suerte, y esto en el mejor de los casos. Sin embargo son de los animales más cariñosos que existen y eso muchas personas lo desconocen. Los ven sólo como perros de utilidad, como utensilios de trabajo, que cuando ya no sirven son desechados, sin saber realmente lo que pueden aportar en nuestro hogar.

Así mismo, existen dictámenes oficiales que señalan que los perros de caza no se crían para obtener algún producto útil al hombre, sino para colaborar con él en una actividad lúdica como es la caza, sin que ello suponga hacerles perder su condición primordial de animales de compañía. 

Existen solicitudes presentadas por algunas Federaciones de Caza ante distintas Consejerías de Agricultura, Pesca y Alimentación, pidiendo la exclusión de los perros de caza de la Categoría de animales de compañía, para así eludir el sistema establecido para la identificación individual de los perros. Lógicamente se les negó tal exención, al concluir que los perros utilizados para la caza deben regularse por la misma legislación que los perros de compañía, ya que éstos también pertenecen a la categoría de compañía.

Si  buscas un perro de compañía, el Braco Alemán es una de las mejores opciones.

Es una raza desarrollada sobre 1800 en Alemania, con la finalidad de ayudar en las tareas de caza. Es un perro polivalente, sin duda la raza más completa y eficiente para la caza, gracias a sus cualidades físicas y aptitudes innatas. Perro juguetón, incansable, activo, fiel, cariñoso, extremadamente inteligente y que sea el perfecto compañero para adultos y niños. Disfruta de los juegos y aprende con facilidad muchos trucos, sus favoritos siempre serán los de rastrear la presa, como pedirle que busque un objeto que haya olfateado previamente.

No es un perro para personas sedentarias, por ello se convierte rápidamente en el mejor amigo de los niños, resistiendo con energía todos sus juegos y en un buen compañero para quienes hacen deporte, pues siempre está dispuesto a caminar y correr junto a sus amos. El Braco necesita un amplio jardín, una parcela, un lugar donde pueda mantenerse entretenido. Si se va a tener en un piso, se debe sacar a diario y proporcionarle bastantes ejercicio físico y mental.

Son animales muy fieles y protectores, geniales compañeros para jóvenes y viejos, con un carácter bastante controlado y equilibrado, lo que los hace llevarse bien con otras razas.

Por otro lado, el  Yorkshire terrier es una raza producto de la combinación de Terriers escoceses e Terriers ingleses. La cría fue realizada para practicar la caza (sobre todo para roedores).

El Yorkshire Terrier es un perro muy vivaz, curioso y juguetón. De carácter equilibrado e inteligente está siempre alerta y es muy leal. Tiene cierta tendencia a ladrar y mordisquear lo cual hace que no sea aconsejable su trato con niños muy pequeños.

Por su aspecto físico necesita muchos cuidados de su pelaje. El Yorkshire está siempre dispuesto a jugar y divertirse, por lo que es un perro que al igual que el braco alemán, necesita una buena dosis de ejercicio diario. Actualmente, es el perro de compañía más popular y extendido.

Después de conocer a estas dos razas, yo me planteo una pregunta: ¿por qué si ambas razas fueron creadas para colaborar en las tareas de caza, son consideradas y tratadas de diferente forma? ¿Por qué un yorkshire se merece un sofá para dormir, el mejor pienso del mercado para mantener su pelaje en perfecto estado, y los abrigos más innovadores? y los bracos, ¿por qué están condenados a estar encerrados en fríos y lúgubres cheniles? ¿a permanecer atados y hacinados sobre sus propios excrementos?, ¿por qué solo se merecen comer pan duro y algo de pienso cuando se lo merecen y realizan bien su trabajo?,  ¿por qué no merecen ser socializados?…

El problema radica en la educación de nuestra sociedad, sobre todo en las zonas rurales. La consideración hacia los animales no es algo que se le haya inculcado a un individuo medio en nuestra sociedad, por lo que, es labor de los padres y de las instituciones de enseñanza, la educación de  los niños en el respeto a los animales.

Dado este vacío educativo, cada vez son más las asociaciones y protectoras de animales las que están desarrollando programas educativos orientados hacia los niños e intentan llegar a los colegios para difundir este mensaje.

Me he referido a esta raza en concreto, pero generalizando a todas las razas consideradas de caza y tan infravaloradas en nuestra zona geográfica. Por suerte, hoy en día, cada vez es más habitual ver este tipo de razas como perros de compañía. Poco a poco, se está empezando a apreciar a estos maravillosos perros. Actualmente, en las grandes ciudades del país, se pueden ver muchos galgos, bracos, setter, bretones… paseando por parques y calles.

Si buscas un fiel y cariñoso animal de compañía, ¡no lo dudes!